No a la conspiración y el desabastecimiento
Más TUPAMARO que nunca. MRT-Trujillo
| por ABP Venezuela | |
| ABP/31/03/2008 | |
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Finalizó este domingo 31 de marzo, el I Encuentro Contra el Terrorismo Mediático, realizado en la ciudad de Caracas en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Según el Ministro del Poder Popular para las Comunicaciones y la Información, Andrés Izarra, este evento fue un paso más en la búsqueda por caracterizar el nuevo rol de los medios de comunicación ante la actual realidad latinoamericana.
Finalizó este domingo 31 de marzo, el I Encuentro Contra el Terrorismo Mediático, realizado en la ciudad de Caracas en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Según el Ministro del Poder Popular para las Comunicaciones y la Información, Andrés Izarra, este evento fue un paso más en la búsqueda por caracterizar el nuevo rol de los medios de comunicación ante la actual realidad latinoamericana. El Evento contó con la participación de 14 estudiosos internacionales del tema y tuvo una asistencia masiva. De manera paralela se realizaba la acostumbrada Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, organismo asociado a la legitimación de medios de comunicación que utilizan el terror mediático como instrumento para la desestabilización de gobiernos o para mantener regímenes de terror y violencia. Dicho evento culmina con una Declaración Política y una invitación a realizar la segunda versión del certamen en algún punto de la geografía de nuestra América. Según el ministro Izarra, esta declaración al igual que las conclusiones del evento serán publicadas en el transcurso de esta semana. |
Las direcciones nacionales correspondientes a Zulia, Caracas y Trujillo del Movimiento Revolucionario Tupamaro –MRT- avanzan con buen pie en la construcción del socialismo del siglo XXI. Parar ello han emprendido una serie de acciones y trabajos en conjunto junto con el apoyo público al Presidente de la República, Hugo Chávez Frías.
Para hondar en detalles los integrantes de las direcciones nacionales, Luis Medina, David Jiménez, Libert Castro, Luis Nieto, Roberto Cornéeles, Frenando Bohórquez, Eduardo Terán, Jovanny León, Julio Araujo, Henrry Vieras y Pedro Pérez ofrecieron en horas de la mañana de ayer una rueda de prensa en las instalaciones de la antigua Casa Sindical de La Beatriz, en Valera. Al respecto indicaron que durante los últimos meses se han sumado esfuerzos y criterios para progresar en cuanto a las áreas del proceso revolucionario y la puesta en marcha de nuevas políticas nacionales.
En este marco se han impulsado asambleas ciudadanas, puesto que el Primer Mandatario venezolano contempla que el pueblo en una de las principales bases sociales y de allí podrían surgir modernas alternativas de cambio.
Otra de sus metas ha sido la constitución de milicias populares, no para el uso de armas sino para que el pueblo ejerza evaluaciones y fiscalizaciones en diferentes áreas y detecten a todos aquellos que deseen generan quebrantos en el país a través de desabastecimiento o las ansias de poder, es decir, su función sería como la de las contralorías sociales. Promueve el acercamiento con los Consejos: Comunales, Estudiantiles, Campesinos y de Obreros; analiza las coyunturas locales y municipales.
El MRT denuncia los ataques internos y externos que atenta con la gestión de Gobierno y niegan categóricamente que Chávez Frías sea un facilitador de grupos terroristas, como lo han querido hacer ver sus adversarios.
Logros del núcleo Trujillo
Los representantes del MRT, núcleo Trujillo indicaron que durante dos años han cosechado varios logros y han promovido el bienestar común. Rescataron y reestructuraron la organización a nivel regional; incorporaron caras nuevas a sus luchas; fueron creadas las sedes de estudios de Medicina Integral Comunitaria en Carvajal y Valera; con la ayuda de la Fundación Pachamama se instala la primera sala de cine itinerante a nivel nacional, hoy en día se realizan giras por varias zonas para difundir los valores culturales; se cuenta con una finca de 7 hectáreas para la ejecución de un proyecto de comunas y siembras.
Se recolectan firmas para restablecer al MRT como partido electoral; brindan asesoría a la Misión Sucre; crean alianzas con la Federación de Centros Culturales y el pasado mes de febrero conformaron el Frente Antiimperialista del estado Trujillo.
Evaluación de candidatos
Nieto refirió que aquellas personas que opten a las Alcaldías y Gobernaciones en los venideros comicios deben someterse a una exhaustiva evaluación de su desempeño, preguntarse que han hecho por su comunidad y el proceso revolucionario. De la misma manera expresó que en una de las prioridades es la creación del Polo Patriótico para conocer las necesidades y deseos de los sectores populares y hacer posible que los nuevos líderes surjan de las bases.
Con una concurrida participación cívica fue constituido el Frente Estudiantil Revolucionario Gran Mariscal de Ayacucho del estado Trujillo. La actividad se desarrolló en horas de la mañana de ayer en la antigua Casa Sindical de La Beatriz, en Valera. En el marco del evento fueron designados representantes por cada municipio entre ellos: Fernando Bastidas, Oscar Silvestre, Manuel Serrano, Jesús Graterol, Mireya Perozo, Silvestre Valladares, Yonny Mendoza, Enrique Boscán, Euridece Cañizález, Yusmary Montilla y Reinaldo Vitorá. También se constituyeron mesas de trabajo para disertar y debatir temas de interés estudiantil y relacionados con el proceso revolucionario.
Gran trabajo social
Pedro Pablo Rivero, coordinador regional de la Misión Sucre refirió que el objetivo de constituir el mencionado Frente es realizar en distintos sectores trabajo social, con la ayuda de más de 15 mil estudiantes trujillanos y varios organismos oficiales. Asimismo plantean la meta de formar mesas de trabajo entre la población estudiantil y los Consejos Comunales, con miras de abrir espacios de entendimiento y sumar esfuerzos para generar el bienestar común.
Por su parte Jesús Gómez, vocero estudiantil del Frente dijo que a través del sistema de integración se difundirán ampliamente las políticas y lineamientos emanadas por el Presidente de la República, Hugo Chávez Frías para aportar un granito de arena en la construcción del nuevo país socialista y la creación del hombre humanista.
Participación
En un principio el Frente Estudiantil Revolucionario Gran Mariscal de Ayacucho estará integrado por los integrantes de la Misión Sucre, sin embargo más adelante se contará con la participación de grupos estudiantiles y organizados de toda la actividad. Así existirá una equidad de participación y de trabajo en equipo, precisó el coordinador regional de la Misión Sucre.
En conjunto
Dicho Frente trabajara en conjunto con los Ministerios del Poder Popular para la Educación Superior; Energía y Petróleo; Vivienda; Telecomunicación e Información; Vicepresidencia e Infraestructura, con la finalidad de conocer las necesidades comunitarias, brindar asesoría y tratar de buscar soluciones viables a las zonas afectadas, aludió Gómez. En poco tiempo se efectuará una reunión en Caracas con los representantes nacionales de la Misión Sucre y sus 37 ejes, se prevé que a partir de allí nazcan nuevas estrategias sociales que fomenten el beneficio en varias áreas, en especial la educativa.
Oscar Arnulfo Romero y Galdámez nació un 15 de agosto de 1917, en Ciudad Barrios, Departamento de San Miguel, en el oriente de la República de El Salvador. Su padre era telegrafista y su madre de oficios domésticos, de orígenes muy humildes y católicos muy devotos.
Estudió plan básico en San Miguel hasta la edad de doce años. Abandonó sus estudios y se dedicó al aprendizaje de carpintería y a la música. Fue durante este tiempo, en 1930 y a los trece años de edad, que Oscar recibió su llamada al servicio de Dios. Ingresó al seminario menor en San Miguel y luego, en 1937, se mudó a Roma donde terminó sus estudios teológicos en la Universidad Gregoriana el 4 de abril de 1942. Los fines de semana se dedicaba a enseñar catecismo en las parroquias populares de la ciudad eterna. Por motivos económicos y a causa de la segunda guerra mundial, sus familiares no pudieron viajar a Roma para asistir a su graduación. El joven sacerdote regresó a El Salvador en 1943, con una breve pausa en la isla de Cuba, ya que el entonces presidente, Fulgencio Batista, lo detuvo y lo internó en un campo de concentración organizado por el gobierno cubano. Por fin, regresó a su natal San Miguel y el obispo le confió la parroquia de Anamorós, un pueblo cerca de San Miguel donde se venera la patrona de El Salvador, Nuestra Señora de la Paz.
En 1966, es nombrado Secretario de la Conferencia de Obispos en El Salvador, cargo en el cual permanece por once años más. Durante este tiempo, Oscar difundió centenares de sermones emotivos y espirituales a través de la radio a lo largo y ancho del país, ganándose así el respeto de la comunidad católica. En 1970, Oscar es nombrado Obispo y ejerce al lado del entonces Arzobispo de San Salvador, Monseñor Chávez y González. También desempeñó su oficio en 1974, en la parroquia de Santiago de María, en el Departamento de Usulután.
El 3 de febrero de 1977, la Iglesia Católica en el Vaticano bajo el mando de Pablo VI, le concedió el título de Arzobispo de San Salvador, sólo unas semanas antes de las elecciones presidenciales que trajeron al General Carlos Humberto Romero a la presidencia de la república. Sangre, tortura y persecuciones enmarcan los tres años que sirvió como Obispo de San Salvador
En enero de 1979, Monseñor Romero se unió al resto de los obispos de Latinoamérica en Puebla, México; para discutir el futuro de la Iglesia. El nombramiento de Juan Pablo II hizo hincapié de la importancia de esta junta. En Puebla, Monseñor Romero recibió el reconocimiento y el apoyo que buscaba para fortalecer su posición dentro de la Iglesia salvadoreña y enfrentar un gobierno corrupto que intentaba silenciar su voz. Cuarenta Obispos de Latinoamérica firmaron una carta de soliradidad, alabando su lealtad al Evangelio y a la Teoría de la Liberación. La Teología de la Liberación se basa en la palabras de Cristo: "Pónganse de pie y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación". Esta teología pretende liberar a los pobres de la injusticia social, del hambre y de la miseria.
Durante la guerra civil de este país que daba comienzo en 1979, Monseñor Romero se convirtió en la "voz de los sin voz" y en "el pastor del rebaño que Dios le había confiado" por su férrea defensa de los derechos de los pobres y marginados. Tras el asesinato de su colega y buen amigo, el sacerdote Rutilio Grande, Monseñor Romero cita las enseñanzas de su Papa favorito, Pío XI: "La misión de la Iglesia no es desde luego política, pero cuando la política toca el altar, la Iglesia defiende el altar." Es por esto que Monseñor intervino en el conflicto social que estaba destruyendo a su país y a su gente. Dio noticias de las desapariciones de la población civil, de las torturas y matanzas de las Fuerzas Armadas y se atrevió a seguir denunciando el gobierno corrupto en un terreno resbaladizo del juicio histórico. Se atrevió a dar nombres y apellidos para describir esa opresión de los pobres que, como enseña el Catecismo de de San Pío X, clama venganza ante Dios. Son muchos los militares y periodistas los que asistieron a sus sermones que siempre trataron de la actualidad del país y Monseñor Romero recurrió a las palabras de San Agustín y Santo Tomás para justificar a quien se levanta contra las leyes opresoras. La defensa de los pobres siempre fue su criterio para juzgar la política.
Monseñor Romero, luego de luchar por los derechos humanos de los pobres y de los oprimidos por el gobierno, cae asesinado por un certero disparo de calibre 25 directo al corazón, el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia en San Salvador. Fue en este día que los corazones salvadoreños se manifestaron y se dividieron. Mientras unos lloraban la muerte de Monseñor ante el cuerpo sacrificado a los pies del altar, otros celebraban y brindaban por "la ejecución de ese comunista hijo de puta". Su muerte martirial sancionó para siempre su vida y lo ha convertido en una buena noticia para los hombres de nuestro mundo contemporáneo. Es el símbolo real de muchos mártires, sobre todo de la multitud de mártires anónimos, porque su disposición fue siempre de dar su vida por Dios.
La figura y el legado de Monseñor Romero sigue generando simpatía entre la población salvadoreña, especialmente entre los pobres. Pero también su figura es rechazada por los poderosos, quienes siempre le criticaron su posición en contra del gobierno y de las fuerzas armadas de El Salvador que cometían actos de brutalidad entre la población campesina. En medio de una historia de dolor, vivió y compartió con los pobres su fe inquebrantable en el Señor de la Vida, la esperanza de ver realizada en El Salvador la realidad cristiana de unos cielos nuevos, de una tierra nueva, y una caridad no sólo anunciada, sino encarnada en el destino de los pobres. Con ellos, desde ellos y para todos proclamó los grandes valores que Dios ha dado a la humanidad.
Para muchos, la imagen de Monseñor Romero es el símbolo religioso más grande del país y, desde su asesinato, su legado ha traspasado fronteras y se ha convertido en un símbolo universal de la justicia y de la paz. Su proceso de beatificación y canonización se inició el 24 de marzo de 1994 a cargo del sacerdote Rafael Urrutia, párroco de la misma capilla donde Monseñor fue asesinado. Ahora le conocen como "El Profeta y Mártir de la Américas".

23 de Mar de 2008. - Había hecho días antes un urgente llamado al Gobierno y a las Fuerzas Armadas de su país para que cese la represión, se atrevió a llamar a los soldados a la desobediencia cuando se les ordenaba disparar contra la población civil.
Monseñor Arnulfo Romero estaba amenazado de muerte hacía un tiempo, por ponerse del lado de la población desplazada por la guerra, pobre e indefensa, por auxiliar a presos y torturados. En declaraciones a periodistas había dicho que no temía a la muerte y que ofrecía su vida por el pueblo, que estaba dispuesto a perdonar a sus asesinos y les advertía que perdían su tiempo. Podrán matar a un obispo –decía–, pero no podrán destruir a la Iglesia de Cristo que acompaña a su pueblo.
Jesús había sido advertido también de las consecuencias de su prédica, él mismo había avisado claramente a sus amigos que las nubes en el horizonte estaban cada vez más negras. En más de una ocasión anunció claramente su muerte, indicando que para seguirlo había que hacerlo cargando la cruz.
Junto a este anuncio había también una promesa de permanecer, de seguir con ellos, de no abandonarlos, de que su muerte era un paso para manifestar un nuevo modo de presencia en medio de la comunidad que él reunió.
Misión profética dedicada al pueblo más necesitado
Monseñor Romero (1917-1980), converso apostólico y definidamente “evangelizador de nuestro tiempo”. Que al nacer en el pequeño poblado de Ciudad Barrios, del Departamento de San Miguel, viene signado con el don de los humildes, y por ello en su misión profética se presentará con un Dios que “ama y defiende al pobre”, y con un Jesús de Nazaret que se solidariza “con la madre que llora la desaparición de su hijo”, que “sufre con el pobre que murió entre torturas” y reprocha “el crimen de los Guardias y de ORDEN que se llevan en forma burlesca al hijo que deja desamparada a una familia”.
una opción por los pobres que “no es demagogia, sino Evangelio puro, por la fe que abre el humilde, el marginado, el pobre, el enfermo...porque en Jesús encontramos el modelo de liberación, hombre que se identifica con el pueblo”.
Una prédica que es: “la voz de los que no tienen voz para gritar contra tanto atropello contra los derechos humanos”. Con una Iglesia perseguida y atacada porque “se ha puesto del lado del pueblo pobre y ha salido en su defensa”. Con una posición que se resume en el servicio y amor al oprimido, “que no se identifica con ninguna opción política concreta, sino que apoya lo que en ella haya de justo...dispuesta a denunciar siempre lo que tenga de injusto. Que no dejará de ser voz de los que no tienen voz mientras haya oprimidos, marginados de la participación en la gestión y en los beneficios del desarrollo del país.”
Una violencia cristiana que conlleva ofrendar la vida por los demás: “La única violencia que admite el Evangelio es la que se hace a sí mismo. Cuando Cristo se deja matar, ésa es la violencia, dejarse matar. La violencia en uno es más eficaz que la violencia en otros. Es muy fácil matar, sobre todo cuando se tienen armas, ¡pero qué difícil es dejarse matar por amor al pueblo!”.
Una visión trascendente de los asuntos humanos, sociales y espirituales, para evitar el peligro a que conducen las salidas inmediatistas, pues “los inmediatismos pueden ser parches, pero no soluciones verdaderas. Toda la solución que queramos dar a una mejor distribución de la tierra, a una mejor administración del dinero en El Salvador, a una organización política acomodada al bien común de los salvadoreños, tendrá que buscarse siempre en el conjunto de la liberación definitiva.
"Y en esta concepción incluía la fe en la verdad, en la vida y en la obra puestas a favor del pueblo, y la planteaba como esperanza “no sólo en dimensiones políticas coyunturales”, sino en una resurrección de “liberación definitiva de nuestro pueblo”. Y con ese fulgor trascendente hincaba su voz: “Si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño. Se lo digo sin ninguna jactancia, con la más grande humildad. Como pastor estoy obligado por mandato divino a dar la vida por quienes amo, que son todos los salvadoreños, aun por aquéllos que vayan a asesinarme...”
La posición evangelizadora de Monseñor Romero, de cara a las estructuras de dominación económica, política y social del país, significó toda la trayectoria martirial que conocimos durante su vida pública, en cuenta el otro martirio que sufrió en el interior de las estructuras eclesiales reaccionarias. Sin embargo, la real confrontación que suscitó su opción pastoral la supo enfrentar, defender y llevar adelante con integridad, certeza y humildad. En su Diario nos cuenta, por ejemplo, cómo soportó y compadeció las maquinaciones dentro de la jerarquía católica reaccionaria. ¡Ah momentos de terrible acoso y complot dentro de la curia, por parte de los obispos conservadores y de derecha!
Cuán preocupado se le siente incluso por la intolerancia del Papa Juan Pablo II hacia su Pastoral.¡Ah indiferencia y medidas retardatarias que le aplicó el “Santo Papa” durante su visita al Vaticano en abril y mayo de 1979! En su Diario, se deja ver su alma de mártir, su fidelidad evangélica ante la máxima autoridad de la jerarquía que le censura su opción pastoral queriendo coartarle su derecho, la misión histórica de denunciar concretamente las injusticias en el país.
En su Diario, dice Monseñor en varias partes de ese pasaje: “Preocupado..., fui nuevamente a la prefectura de la Casa Pontificia a apresurar la concesión de la audiencia con el Santo Padre...No ha dejado de preocuparme mucho esta actitud para con un pastor de una diócesis...Lo he dejado todo en las manos de Dios diciéndole que, de mi parte, he hecho todo lo posible y que, a pesar de todo, creo y amo a la Santa Iglesia, y seré siempre fiel, con su gracia, a la Santa Sede, al magisterio del Papa y que comprendo la parte humana, limitada, defectuosa de su Santa Iglesia....”
He ahí, pues, esa actitud cristiana de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, que refleja el amor de su visión y práctica de compromiso con su pueblo, capaz de resistir con paciencia y sabiduría los embates, discusiones y controversias profundas; sin doblegarse en su lucha social, hasta el día en que los sicarios consumaron su martirio el 24 de marzo de 1980. Y por ese compromiso con que encarnó su amor y servicio por los pobres es que va iluminando el movimiento indetenible hacia la libertad y el progreso, trascendiendo no sólo en El Salvador sino en la historia universal como el Arzobispo, Pastor y Mártir de los explotados y oprimidos del mundo.
El asesinato
Narrado por Mauricio Turcios
Eran las 6:30 de la noche, la radio YSKL interrumpió su programa y emitió la cortina musical de noticia de última hora, todos guardamos silencio, el reportero informó que “hace cinco minutos asesinaron al Arzobispo Oscar Arnulfo Romero”, no pusimos más atención a lo que posteriormente dijo, solo nos quedamos viendo los rostros. Tenía 14 años, mis hermanas no entendían nada de lo que se venía; mis padres y yo, jamás nos imaginamos tanto terror a partir de ese lunes 24 de marzo de 1980.
Apenas unas cuantas tomas de la televisión local y en los periódicos, las monjas del pequeño hospital la Divina Providencia cargaban el cadáver aún con vida del padre a quien llamaban la “voz de los sin voz”, sólo informaron que en el momento de la eucaristía, en la misa en honor a la madre de un periodista también asesinado, un francotirador le disparó al corazón.
Esa misma noche el fotógrafo de la agencia UPI y del periódico local “El Diario de Hoy”, Eulalio Pérez, fue arrestado por la posibilidad de tener la fotografía de los asesinos del Arzobispo, “de acuerdo con las autoridades”, informaron las agencias AFP y AP. La mañana siguiente, el gobierno prohíbe a la radio y la televisión divulgar información sobre la muerte del arzobispo.
Después de su magnicidio, la violencia se incremento en El Salvador; amenazas y asesinatos a periodistas, bombas contra los periódicos “El Independiente”, “ La Crónica ” y la Radio Católica YSAX.
Los movimientos populares como los dirigentes de la derecha llamaban a una solución por la vía armada; esos discursos producían más muertes de jóvenes y campesinos a orillas de las calles.
Romero se unía a una lista interminable de personajes como Séneca, Tomás Moro, Galileo, Thomas Becket, Martín Luter King, y miles más en el mundo; quienes por expresar sus ideas y pedir cambios para una sociedad justa, “los insensatos con una bala asesina quisieron callar la justicia..”
Los que planificaron su asesinato erraron en sus objetivos “la esperanza de que su muerte pusiera fin a la competencia entre las dos autoridades “legitimas” con ideologías en conflicto y recuperar la unidad de la iglesia institucional con sus posiciones originales. Y probablemente, la oligarquía esperaba que con su muerte el estímulo a la resistencia desaparecería”.
Pero 18 horas después del asesinato las protestas aumentaron, con un desfile silencioso de estudiantes, obreros, campesinos, religiosos y diplomáticos; la catedral y su plaza fueron invadidas por quienes veían en Romero al único líder que buscaba una solución pacífica al conflicto y que debería ser resuelto por los mismos salvadoreños.